Pan dulce de piña colada y mi adiós definitivo al verano

Hoy tengo una sorpresa para vosotros! Los que me leéis sabéis que compro mis harinas y otras cosillas en El Amasadero, ya que a parte de que el formato que tienen de paquetes de a kilo, la calidad y precio de sus productos, son muy muy buena gente. Yo no puedo vivir sin su harina de fuerza eco para mis panes y bollería pero si hay una cosa sin la que mi vida panarra sería un infierno es su rasqueta que te ayuda a amasar, a rebañar el bol, a cortar la masa, etc. Por eso desde hoy, a los que me leéis, seguís mis experimentos,  cada vez que hagáis un pedido e introduzcáis el siguiente código os llevaréis una rasqueta de regalo: EU18I7TX.

Venga , y ahora a seguir con mis peripecias panarras.

Hay muchas circunstancias que tienen que unirse para crear una receta… en este caso yo soy una friki de supermercado, es decir, cuando voy a un super/mercado nuevo voy como una posesa pasillo por pasillo mirando producto tras producto y leyendo etiqueta tras etiqueta y si veo algún potingue que no conozco OMG, pobre de él! En este momento tengo que puntualizar que este frikismo se concentra en productos de origen vegetal… vamos, que una lengua gigante de vaca en una carnicería ya me traumatizó bastante de pequeña, mientras que los puestos de aceitunas y de especias me gustaban y me siguen gustando.

Creo que me estoy enrollando más de la cuenta… el caso es que un día fui al supermercado Morrisons de Gibraltar y me encanta explorar la parte de productos asiáticos y allí estaba la coconut cream o crema de coco, llamándome desde su brick.. La cogí, la agité y no sonaba; la palpe y parecía espesa… Ohhhh, se fue para mi cesta y ha estado sola y desamparada unos meses en mi armario hasta que se me ocurrió hacer una especie de brioche con ella.

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El plato es pintado por mi hermana

Otra cosa de la que os quería hablar antes de ponerme con la receta es de cómo hacer para que nuestra bollería dure tierna más tiempo y a lo largo de mis experiencias bolleras puedo decir que hay dos claves: reducir la levadura y alargar la fermentación y un correcto almacenamiento.

Partamos del hecho de que cuando se hacen piezas de bollería en casa éstas duran menos que un caramelo en la puerta de un colegio porque es sencillamente deliciosa… Con sabor , saciante, sin ese regustillo a levadura de la bollería industrial, con ingredientes que tú eliges y que son de primera calidad! Pero aunque la bollería esté muy rica, si quieres que a la mañana siguiente está tierna y jugosa para el desayuno aléjate cual Adán de la manzana prohibida de las típicas recetas de rollitos de canela que están listos en un par de horas. Son deliciosos en el momento de la merienda, pero al día siguiente necesitarás una radial para cortarlos!

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Detalle de la piña del relleno

Empezamos por los ingredientes de la masa:

  1. 600 gr de harina de fuerza eco de El Amasadero
  2. 150ml de crema de coco+150 ml de yogur griego
  3. Ralladura de limón.
  4. Un huevo L
  5. 80 gr de azúcar de caña
  6. 6 gr de levadura fresca de panadero o 2 gr de levadura seca
  7. 100 gr de manquequilla
  8. 50 ml de agua

Como soy consciente de que no es tan fácil encontrar crema de coco para los que hagáis esta receta con leche de coco os podéis ahorrar el agua de la receta. De todas formas la crema de coco es lo que se usa para el cóctel de piña colada y probablemente lo podréis encontrar en la zona de productos extranjeros de las grandes superficies.

Con la idea en mente de que durara tierno más tiempo reduje ligeramente la cantidad de levadura e hice la masa por la noche para que descansara en la nevera hasta la mañana siguiente.

Para hacer la masa primero mezclamos los ingredientes secos en un bol y después añadimos la crema de coco, el yogur y el huevo con la ayuda de la rasqueta … Añadimos un poco de agua y seguimos mezclando… nos es una masa difícil de trabajar porque con el espesor del yogur y la crema de coco no estará muy pegajosa. Cuando ya están los ingredientes integrados vamos incorporando la mantequilla poco a poco. Este paso lo podéis hacer también dentro del bol: con una mano amasáis con la rasqueta y con la otra vais girando el bol. Cuando hayáis puesto toda la mantequilla será hora de pasar la masa a la encimera: amasamos a intervalos hasta que la masa esté suave y no rugosa.  Esta masa no necesitará del amasado francés, sino una amasado simple de bola… plegar la masa sobre sí misma y extender… mirad este vídeo de amasado de bola.

Cuando la masa ya esté suavita la metemos en un bol con tapa, la dejamos media hora o una hora antes de meterla en la nevera. La dejamos toda la noche y la fermentación se ralentizará bastante: esto hará que el bollo nos dure tierno más tiempo y que se concentren más los sabores.

Al día siguiente la masa estará bastante dura por la mantequilla, así que habrá que dejarla un par de horas ( depende de la temperatura de vuestra cocina) para que se atempere y se despierte. Si veis que no ha subido nada el volumen no pasa nada, la dejáis más tiempo.

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Me ha encantado este glaseado, se queda bien solidito.

 

Espolvoreamos la superficie con harina y extendemos la masa con el rodillo hasta que tenga medio centímetro de grosor intentando que tenga forma rectangular.

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Para el relleno mezclé en un bol dos cucharadas de azúcar moreno, dos de crema de coco y dos de mantequilla y lo extendí con una espátula. También sequé 6 rodajas de piña en su jugo con papel de cocina  para quitarle el exceso de líquido y las partí a trocitos. Disponer como en la foto. Después enrollé la masa con cuidado, corté el rulo por la mitad e hice una especie de trenza. Después una especie de corona . Los trozos de piña que se salieron los volví a  introducir dentro de la masa con el dedo sin compasión.

Para el segundo levado puse la corona en un molde redondo de metal con papel de horno y lo cubrí con papel film. Si lo deseáis podéis prolongar en la nevera también esta segunda fermentación y sacar del la nevera en el tiempo en que se calienta el horno. Yo la dejé unas tres horas… Eso sí, hay que esperar a que aumente considerablemente de volumen aunque no tiene por qué llegar a doblar.

Para hornear ponemos el horno a 200º… la pieza debe estar al menos 30 o 40  minutos, cubriendo con papel de aluminio si se nos dora mucho. Es recomendable sacar del molde los últimos minutos del horneado.

LO dejamos que se enfríe sobre una rejilla.

Para hacer el glaseado tamizamos medio tazón de azúcar glass, ponemos un chorrito de jugo de la piña y después un poco de crema de coco. Es un glaseado dulce pero a mi gusto el complemento perfecto para esta pieza.

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El corte

Si queremos que al día siguiente esté perfecto cuando esté frío del todo lo guardamos es un recipiente hermético y de esta manera no se secará y lo tendremos tierno más tiempo.

Estoy más que satisfecha con esta creación `porque aunque aunque yo sea una fan total de la piña y del coco, el sabor que ha dado el coco a la masa ha sido increíble. Ha tenido muy buena aceptación en mi familia, que siempre son mis mejores críticos.

Espero que os guste mi receta!

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